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Incógnita

Incógnita Incógnita (Énigme), c'est le nom que nous avons donné à l'effigie qui préside et veille sur le site Arqueología Ecuatoriana, depuis toutes les fenêtres. Son origine est anecdotique, comme presque tout d'ailleurs dans la pratique archéologique équatorienne. Il s'agit d'une pièce unique, sans contexte connu, tombée entre nos mains de façon très paradoxale.

Interprétation iconographique

Silla Manteña

Revues Apachita Apachita 4 Entre pilleurs, politiques et archéologues
Entre pilleurs, politiques et archéologues PDF Imprimer Envoyer
Écrit par Daniela Balanzátegui   
Jeudi, 01 Mars 2007 19:31

"Quand vous cherchez de l'or, vous devez être bien préparé, avec une bonne bouteille d'eau de vie, et un revolver pour faire peur aux petites âmes". Informateur local de Chimborazo.

L'extraction illicite de pièces archeólogiques s'est transformée en un business productif dans notre pays. C'est ainsi que le suggèrent les grands titres que nous offre un des journaux les plus prestigieux du pays. Depuis la mi-mars, "El Comerio" a reálisé un suivi des événements de Guano, province de Chimborazo, où une destruction massive de notre patrimoine archéologique est en train d'avoir lieu. Ceci n'est qu'un cas parmi d'autres, qui montre que cette occupation est resurgie en force dans notre pays. Les premières racines de l'archeólogie se développèrent grâce à la curiosité, à la recherche et aux découvertes d'antiquaires et chercheurs de trésors. En Équateur, nos premiers archéologues étaient immergés dans cet intérêt collectionniste, bien qu'il faille reconnaître que eux, au moins, essayèrent de donner un sens théorique à leurs découvertes. Cela n'empêche tout de même pas que, depuis le début du siècle jusqu'à nos jours, la pseudoarcheólogie et le pillage aient été les ingrédients les plus remarqués de l'activité archéologique dans le pays.

Buscar, en la ambición y la codicia, las razones por las que la gente de Guano se ha dedicado al saqueo de su pasado aborigen, sería olvidar el contexto en que se desarrolla la huaquería. Con agricultura y comercio precarios, la comunidad apenas subsiste, sin mayor futuro. Es así como los Meléndez, propietarios de un terreno incultivable, han tratado de “sacar algún provecho” del mismo, excavando tumbas precolombinas. Desde marzo del presente año, en Alacao y su región se han obtenido 150 kilos de oro, un ajuar completo puruhá y un centenar de vasijas. Los compradores varían entre joyerías locales y provinciales, y coleccionistas nacionales y extranjeros.
El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, de acuerdo con los reportes casi diarios de la prensa, ha actuado de forma “mediática”, por decirlo de alguna manera. Primero acudió al lugar con una propuesta de “rescate de patrimonio”, misión que se ha llevado a cabo con intervención de las autoridades y con un programa de investigación de la zona que, hasta el momento, no se presenta con objetivos claros. Se ha ubicado a los culpables, se ha detenido a unos cuantos comerciantes de antigüedades y huaqueros, y se ha trasladado lo que se ha podido recuperar a un museo de la provincia. Luego de una “limpieza de la zona” (vaya uno a saber lo que esto significa !!!) se ha enviado un arqueólogo con su cuerpo técnico para excavar, sin mayor discriminación, en pos del “rescate” requerido por la ley. En este proceso se ha anunciado que, por falta de recursos, se acudirá a las universidades para que presten su contingente científico, pero hasta el momento no se ve participación alguna de la comunidad académica.
Tal vez la respuesta a estos repetidos errores sería que no tenemos en el país un manual de cómo proceder en casos de extracción ilícita, y que no hay suficiente presupuesto para atender estas eventualidades, cada vez más frecuentes. Sin embargo, hay que reconocer también la falla de todo el sistema burocrático del Instituto de Patrimonio, que carece de planes a largo plazo.
La utopía estudiantil de una investigación intensa y continua en todo el país, que ponga traba definitiva a iniciativas locales clandestinas, se junta a la necesidad de disponer de políticas que amplien la perspectiva de las comunidades y de la sociedad ecuatoriana sobre la identidad cultural y su deber de defenderla protegiendo lo que nos queda del pasado. Sin embargo, despertamos y nos damos cuenta de que vivimos en el país de los huaqueros, la burocracia y los pseudoarqueólogos.

Mise à jour le Mardi, 17 Avril 2007 10:29
 

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