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Revistas Apachita Apachita 14 Quilago: ¿Un símbolo quiteño?
Quilago: ¿Un símbolo quiteño? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Mauricio Galindo Castro   
Viernes, 12 de Diciembre de 2008 09:39

El fraile dominico español Fernando Montesinos, arzobispo de Potosí y cronista de Indias, nos relata en sus “Memorias Antiguas Historiales del Perú” la historia de la princesa cayambi Quilago, Señora de Cochasqui. Según el clérigo, después de la difícil pero victoriosa campaña inca al sur y centro de la Sierra del Chinchaysuyo, iniciada por Túpac Yupanqui en 1450, le corresponde a su hijo y sucesor Huaina Cápac la parte más dura de la guerra, o sea la conquista de las fértiles tierras norteñas de los Cayambis, donde encuentra una tenaz y organizada resistencia de los poderosos y ricos señoríos de la región. Los guerreros cayambis, en alianza con sus vecinos caranquis y el apoyo de malchinguíes, cochasquíes, además de pastos y quillasingas del Norte, se encontraban preparados para la guerra.

La zona de Cochasquí, de ascendiente cayambi, estaba gobernada por la princesa Quilago, quien se había fortificado en los bancos al norte del río Quispe (Pisque), lista a detener el avance de las tropas incas. Entre escaramuzas, batallas y negociaciones, durante dos años, Quilago y sus aguerridos guerreros, apoyados por el unificado señorío de Cayambi, detienen al invasor.

Finalmente Huaina Cápac sitia a los defensores de Cochasquí que resisten heroicamente. Los soldados incas, alertados por sus espías, descubren el punto débil de la fortaleza principal. Ataca el Sapa Inca quien, luego de dura lucha, rompe una gran roca que defendía uno de los flancos, obligando a los guerreros que la defendían a salir y presentar batalla campal. El mayor número de efectivos, más su superior preparación militar, deciden la batalla a favor de los cuzqueños. Quilago es detenida, tratada de acuerdo a su rango y luego, a cambio de un rescate de oro y joyas, devuelta al palacio de Cochasquí, pero en calidad de prisionera del Imperio.

La leyenda nos relata que ella, a pesar de ser prisionera y del buen trato que le dispensó el Inca, nunca olvidó a sus compatriotas; por ello en confabulación con el Señor de Cayambi, refugiado con el grueso de su ejército después de varias derrotas en la zona Caranqui, urdió una trampa para el Hijo del Sol, Huaina Cápac. En efecto, conocedora de la atracción que el Inca siente por ella, lo invita a una recepción en su palacio, donde lo intenta seducir con un erótico baile, en el transcurso del cuál haría caer en un pozo camuflado al Señor del Tawantinsuyo. Suponía que sin el Inca, como general en jefe del ejército, los sureños no reaccionarían rápido, y ante la confusión generada, las tropas cayambis atacarían exitosamente al desmoralizado ejército quechua.

El servicio de espías inca descubre el plan. Quilago y su corte son arrojados al pozo, muriendo en el acto, y estalla una insurrección generalizada en las zonas Cayambi-Caranquis ocupadas por los extranjeros, que mueren a centenares en los campos de batalla. El Sapa Inca trae refuerzos del Sur y, en maniobra de tenaza, ataca primero a los aliados de los Caranquis por el Norte: Pastos y Quillasingas son derrotados, lo que precipita la batalla final. Desde el norte y el sur, los efectivos incaicos atacan la fortaleza de Caranqui y, en maniobra de distracción, obligan a los guerreros cayambis a salir hacia el lago de Yaguarcocha, donde son ultimados casi en su totalidad.

Hasta aquí el relato legendario. Quilago es un personaje bastante curioso. Su leyenda está presente en unos manuscritos que Montesinos adquiere en 1637 en la ciudad de Lima, punto obligado del itinerario que realiza por el Virreinato del Perú entre 1634 y 1644. Ciento cincuenta años después de acontecidos los hechos, el dominico es uno de los cronistas más cuestionados por la poca veracidad de sus fuentes, y el prurito de hacer hasta lo imposible por ser reconocido por sus grandes dotes como clérigo y escritor.

Es interesante la analogía que podemos establecer entre la historia de la cayambeña Quilago y la bíblica de la heroína Judith quien, utilizando su hermosura, libró del sitio a la fortaleza judía de Betulia. Lamentablemente, mientras la heroina bíblica logró asesinar a Holofernes, general en jefe del ejército asirio, nuestra Quilago terminó cayendo en su propia trampa.

Para la mayoría de los ecuatorianos, y más específicamente quiteños, Quilago es un personaje apenas conocido. En entrevistas al azar, los quiteños atinan solamente a identificarla con una princesa cayambi que peleó defendiendo su país ante el invasor inca, siendo por ello una de las iniciadoras de la nacionalidad ecuatoriana, concepto suficiente en estos tiempos nuestros de nacionalismo exacerbado y búsqueda alienante de símbolos patrios o patrioteros.

Lo curioso es que la historiografía del país no ha logrado confirmar la existencia de Quilago como individuo histórico, lo que no ha obstado para que, desde la década de 1990, intelectuales, artistas y gestores de turismo apoyados por grupos políticos, hayan recogido su relato, pretendiendo en forma bastante artificiosa ubicar al personaje en el Altar de los Héroes de la Patria, junto a Abdón Calderón, Eloy Alfaro, y ótros.

¿Cosas del postmodernismo? Puede ser. Por si haya dudas, el lector puede ya ver, en carne y hueso, a la princesa Quilago, de guía turística del centro histórico de Quito. Por cierto, muchos se preguntan qué función cumple una princesa Cayambi en la actual ciudad de Quito. Dos razones se me ocurren, una, los promotores de turismo han concluido que no hay héroes locales que representen a la nacionalidad quiteña; dos, que los mismos promotores no averiguaron nada previamente, y agarraron el primer nombre que cruzó por sus oidos. En ambos casos, les faltó responsabilidad histórica. ¿Habrá en el Distrito Metropolitano alguna Dirección de Cultura que revise los contenidos de los programas culturales?

Última actualización el Jueves, 27 de Agosto de 2009 12:37
 

Comentarios  

 
#12 QUILAGOS-QUILAGO-KYLAGOGonzalo Velasco Súarez 09-02-2015 13:30
Alli punlla-Buen día.

Considero que toda investigación es valedera. Y como talentos humanos estamos todos prestos a corregir y mejorar, pero no a maltratar de ninguna forma.

Les comparto un material que me parece asertivo.

i Cultura - Ibarra - Ecuador!
Quilago: Una generala Caranqui
Y a la vez una Mujer Solar Quitu-Cara
El país Caranqui
A diferencia de lo que se propone tradicionalmente, para nosotros, la civilización Caranqui tuvo un desarrollo sostenido durante dos mil años (Naranjo, 1992 y 1998).
Hacia el año 800 antes de cristo, cuando los cazadores de la región del rio Pisque se asentaron, conformaron una sociedad agro-alfarera de estructura tribal que ocupó la base suroriental del macizo de Mojanda, entre las poblaciones modernas de Tabacundo, Cayambe y Otavalo.
Hacia el año 200 después de Cristo, dicha sociedad tribal desarrolló una estructura política de orden señorial y se regó por el Callejón Interandino, entre los ríos Guayllabamba y Chota.
Es en esa época cuando los primeros cúmulos hemisféricos de tierra artificialmente depositada empezaron a levantarse en esa región. Esos cúmulos o tolas tuvieron una función astronómica.
Quinientos años después, hacia el año 700 después de Cristo, la civilización alcanzó su máximo desarrollo, cubriendo los Andes entre Latacunga y Pasto y, muy probablemente, el noroccidente amazónico, por Sucumbíos y Napo occidentales. Es cuando los cúmulos se volvieron cuadrangulares (pirámides truncadas) y de enormes dimensiones. Paralelamente, el territorio se cubrió de pucaráes o castillos, carreteras, canales, andenes y camellones agrícolas o surcos gigantes, a más de poblaciones cuyos restos hoy descansan bajo las modernas poblaciones del norte andino.
Sin embargo, una inesperada sequía que dio inicio hacia el año 1000 de la Era Cristiana, echó por tierra la producción de la civilización Caranqui y su estructura estatal colapsó un par de siglos más tarde, hacia 1200 después de Cristo. El antiguo territorio estatal se fraccionó, degenerando en pequeñas unidades políticas menores denominadas actualmente como cacicazgos.
Hacia el año 1500 después de Cristo, los incas hicieron su parte atacando a esas pequeñas parcialidades políticas que, en recuerdo de su perdida unidad, se confederaron temporalmente para arrostrar la afrenta; al fin y al cabo, tenía un origen cultural común.
Los descendentes de estos confederados fueron, en último término, los que le dieron la victoria al Apu Atahualpa, en su afán por hacerse de la corona y el trono de su Cuzco natal.
Las Quilago o sonamantas (mujeres autoridad, en tsafiqui).
Uno de los rangos militares convertido después en apellido de línea femenina, que debió sobrevivir de la época de oro del estado Caranqui, es éste de Quilago. El origen de los pueblos norandinos del moderno Ecuador es costeño: por eso, muchos de sus topónimos y antropónimos pueden traducirse del idioma verdaderamente ecuatoriano tsafiqui (mal llamado idioma Colorado). Sus líderes debieron utilizar calificativos que procedían de la región Tsáchila, de donde provenían. Así y según los esposos Costales, Quilago sería una denominación originaria de la palabra “quela” que designa al felino. Los esposos Costales nos dicen que: “los Quitu-Caras denominaron a sus mujeres guerreras sonamantas o mujeres con mando….” (1986: 20). Y que, “en homenaje de gratitud, desde entonces, inmortalizaron a estas guías llamando a sus reinas Quelagos o Quelacos; mujeres guías, especie de norte de los pueblos que habían llegado desde el mar” (1986: 21). Durante los primeros años de colonización europea, en los Andes norteños fue común encontrar apellidos que hacían alusión a este distintivo: Quilango, Paraquilago, Angoquilago, Imbaquilago, Arraquilago o Abaquilago, por citar unos ejemplos.
Sin duda, la comandante de Cochasquí que dirigió la defensa de ese lugar tuvo ese grado militar que al paso de los años se confundió con el nobiliario de reina. El nombre propio de esta señora no lo conocemos, por eso, cuando hablamos de la Quilago de Cochasquí lo hacemos en el sentido de la comandante o generala de esa plaza.
La shiri pacha, madre de Atahualpa, era otra Quilago, según el cronista Pedro de Cieza.
La Quilago y la batalla por Cochasquí
Para alcanzar una cabal comprensión del papel que jugó esta señora durante la convulsionada época de la invasión inca, hay que hacer una reconstrucción del contexto histórico en el que se desenvolvió ella y del cual fue actriz fundamental.
Llegadas las tropas de Huayna Cápac a la rivera derecha del río Pisque, reiniciaron las hostilidades entre quechuas y caranquis. El jesuita colonial Fernando Montesinos nos informa k el emperador cuzqueño halló un ejército en pie de guerra al otro lado del río. Su comandante era la Quilago. Los enfrentamientos, que costaron muchas vidas la destrucción por incendio de los puentes, tomaron cosas de dos años. A cabo de ese tiempo, Huayna Cápac se retiro para dar descanso a sus tropas y les habló diciéndoles que su dios solar le había prometido la victoria final, que ellos no debían acobardarse ante soldados dirigidos por una mujer. Para ese momento, los soldados del inca ya recuperados de su fatiga, ofrecieron combatir con energía. Paralelamente, los sacerdotes cuzqueños le dijeron a Huayna Cápac que los soldados de la Quilago fingirían dejarlo pasar el río Pisque para luego buscarlo del otro lado. Para evitarlo, el inca debía arrogar un cristal mágico con su huaraca u honda sobre unos pastizales tras de los cuales estarían camuflados los soldados caranquis. Al hacerlo –le decían los sacerdotes-, el pajonal arderá y los defensores se consumirán abrazados de las llamas. Así lo hizo y sus fuerzas pudieron sortear el Pisque y ocupar el complejo astronómico de Cochasquí. La Quilago fue tomada prisionera. Sin embargo, el inca tuvo muchas atenciones para con ellas, permitiéndole, incluso, caminar con total libertad. La señora volvió a su palacio y en un lugar privado hizo fabricar una trampa en forma de fosa para arrojar allí al inca y así asesinarlo. Mientras eso ocurría un secreto, los dos señores empezaron a enviarse mensajes, los de el eran sinceros, los de ella eran fingidos.
La intención de la señora era arrojar en la fosa al emperador cuzqueño. En esos momentos, él tuvo noticias de sus espías en el sentido de este atentad. Ella, que pensaba sorprenderlo, lo invito a cierta hora. Él acudió y cuando los dos estuvieron al filo de la fosa, el inca arrojó a la señora en su trampa, matándola d contado. Finalmente, hizo lo propio con los fieles sirvientes que estaban gritando del dolor por el asesinato de su señora (Montesinos, 1920: 118-119).
De lo que nos trae Montesinos, tenemos para suponer que la comandante de Cochasquí fue una mujer de lealtad, temple y determinación inquebrantables. Lideró a sus hombres en medio del combate sin dar la espalda al peligro y tuvo, después, ocasión de llevar una vida regalada si es que aceptaba las condiciones sentimentales del inca; sin embrago, ella no se dejó sobornar. Intentó aprovecharse de los devaneos del cuzqueño para asesinarlo y así continuar la guerra de liberación con más ventaja. Perdida la plaza de Cochasquí, la Quilago pudo rendirse a Huayna Cápac con la condición de llevar una vida sin preocupaciones. Sin embargo, la oficial nunca abandonó su juramento de lealtad a la patria y expuso y perdió su vida con tal de ver libre a su nación del yugo extranjero.
La batalla por Sarance
Después de la muerte de la comandante, sus soldados contagiados de su valor y patriotismo, se fortificaron en la ciudad de Sarance (Otavalo actual) y esperaron allí al inca. Suponiendo este la cólera de sus adversarios, se dirigió a Tomebamba (Cuenca actual) y envió como comandante del ejército inca a su hermano, el auqui o príncipe Tuma. La batalla fue cruel, murieron muchos hombres de lado y lado, pero lo que más dolor le causo a Huayna Cápac fue saber que su hermano había muerto en la batalla contra los soldados de la Quilago. Así nos cuenta el cronista Pedro sarmiento de Gamboa este episodio:”Por lo cual tornó a Tomebamba, a donde reformó su ejército para revolver sobre los Cayambes… Despacho a su hermano… contra…la fortaleza…Murió grandísima suma de hombre, tantos que no tenían por donde andar los que peleaban, sino por encima de montones de muertos…Acabaron las lanzas y flechas y arremetieron a las puñadas. Más como los del inca echasen deber que su capitán era muerto, empezaron a retirarse… De esto recibió el inca la mayor pena que nunca tuvo…” (Sarmiento, 1972: 51).
Después de esta derrota, Huayna Cápac volvió a tomar el mando de las operaciones y tras sucesivas escaramuzas logró desalojar a los caranquis. Tras la muerte del shiri y la pérdida de la fortaleza de Atuntaqui, los norteños marcharon hacia Yaguarcocha con la intención de alcanzar la fortaleza de Aloburo, que protegía el complejo astronómico que descansa en el lado oriental de la laguna.
La batalla de Yaguarcocha.
La batalla de Yaguarcocha fue brutal. Los caranquis se refugiaron en sus pucaráes o fortalezas, en empalizadas que construyeron entre los árboles e, inclusive, lago adentro. El inca atacó estas posiciones destruyendo la empalizada y la flota del lago. Finalmente, tomó a los sobrevivientes y los hizo asesinar. Fue tanta la mortandad que el lago se tiñó de sangre (Montesinos, 1920:120-123).
Sobre este acto genocida, el cronista Pedro de Cieza de León anota que:” y tan enojado estaba de ellos el rey tirano que de enojo, porque, querían defender su tierra sin reconocer su sujeción , mandó a todos los suyos que buscasen todos los más que pudiesen ser habitados; y con gran diligencia los buscaron y prendieron a todos que pocos se pudieron escabullir; y junto a una laguna que allí estaba, en su presencia mandó que los degollasen y echasen dentro ; y tanta fue la sangre de los muchos que mataron en el agua perdió su color y no se veía otra cosa que espesura de sangre. Hecha esta crueldad y gran maldad mandó Huayna Cápac parecer delante de sí a los hijos de los muertos, y mirándoles, dijo: campac mana, pucula tucuy huambracuna, que quiere decir: vosotros no me haréis guerra, porque sois todos muchachos agora. Y desde entonces se les quedó por nombre hasta hoy a esta gente los Huambrascunas, y fueron muy valientes, y a la laguna le quedó por nombre el que tiene, que es Yaguarcocha, que quiere decir lago de sangre”… (Cieza, 1967: 228).
La guerrilla del capitán Píntag
Pocos fueron los caranquis que huyeron de la ira del inca en Yaguarcocha. Uno de éstos fue el capitán Píntag. Con sus hombres, este oficial de nuestro ejército tuvo en jaque a las caravanas cuzqueñas que transitaban por el camino que unían las regiones con Guangopolo, Cumbayá y Carapungo. Este bravo capital y la comandante de Cochasquí se cnstituyeron en los verdaderos defensores del norte del actual Pichincha. Leamos lo que nos trae Miguel Cabello Balboa: “De el medio del furor y armas se escapó un valiente y valeroso capitán, de la valía de los caranguis, llamados Pinta, y con él más de mil soldados que quisieron seguir su fortuna. Y habiendo Huayna Cápac dado la orden y recado necesario para guarda y reparo de la bien ganada fortaleza, enderezó su viaje para Quito, y de allí mandó gente a prender al capitán Pinta, que tenía noticias que se había hecho fuerte en unas montañas fronteras de Quito, sobre el valle de Chillo, con intento de inquietar y robar toda la tierra sujeta al inga, como lo había comenzado hacer, y aunque con gasto de vidas y tiempo, fuehabido en prisión y puesto delante de Huayna Cápac, el cual le perdonó o cometido hasta entonces, con tal que en el futuro hubiese enmienda mas el bárbaro Pinta estuvo tan pertinaz y tan obstinado en su coraje, que ni aun comer no quiso de lo que el inga le mandó dar, y procurándolo amansar con halagos más se encendía en su bárbara cólera, y al cabo de algunos días vino a acabarlo la tristeza y melancolía que recibió de verse preso, y cuando supo el inga que era muerto, tuvo pena por no poder podido atraer a su servicio a un hombre tan valiente e industrioso como era aquel bárbaro, más tomó por remedio, servirse de Pinta en muerte, ya que en vida no había podido, y así, el día que murió, lo mandó desollar y hacer de su cuero un tambor, para hacer en el Cuzco el Inti Raymi, que son ciertos bailes en honor del Sol, y para este efecto le envió allá el pellejo” (Cabello, 1945:357-358).
Conclusión
Por mucho tiempo se nos ha hecho pensar que nuestros héroes vienen del extranjero. Incas, españoles y latinoamericanos se han convertido en modelos para la patria. Ahora, bajo una lectura detenida de la historia, encontramos personajes como la comandante de Cochasquí, en capitán Píntag, los Puento de Cayambe, Dumma, Pisar, Quirruba o Tumbalá, entre muchas y muchos otros héroes nativos. Ellos y ellas son los verdaderos padres y defensores de la nacionalidad ecuatoriana y al rescate de su ecuerdo debemos ir todos quienes aun creemos en el Ecuador.
Por: Mauricio Naranjo Gomezjurado
Fuentes:
• Cabello Balboa, Miguel. Obras, volumen 1. Quito. Editorial Ecuatoriana. 1945.
• Cieza de León, Pedro de. El señorio de los Incas. Lima. Instituto de Estudios Peruanos. 1967.
• Costales, Piedad y Alfredo. Historia india de Cochasquí. Quito. HCPP. 1986
• Montesinos, Fernando. Memorias antiguas historiales del Perú. London. Hakluyt Society. 1920.
• Naranjo Gomezjurado, Mauricio. Instrumentos piramidales Caranqui: proposiciones vinculadas con éstos. En: revista Ceniga 10. Quito. CENIGA. Julio 1920. Pp. 47-66.
• Naranjo Gomezjurado, Mauricio. Cochasquí: historia y etnografía. En:revista CENIGA 16. Quito. Ceniga. Julio 1998. Pp: 381-422.
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#11 TODO ES QUITOJuan Francisco Morales Suárez 07-05-2014 11:51
[quote name="Alex"]Que tontería ¿Cómo una mujer de nacionalidad CAYAMBI puede ser símbolo quiteño? No sean payasos en Quito floreció la Cultura Quitu, así que nunca podría Quilago ser símbolo "quiteño".

Quilago, si es que existió, es símbolo de los pobladores de Cochasquí, de los habitantes de la provincia de Ibarra, y de todos los demás descendientes de los Caranquis (Caranquis, Cayambis, Caranguis, Otavalos, Cochasquíes, etc.) que viven disperdigados en el norte de la provincia del Pichincha.[/quote COCHASQUÍ, al igual que todos los territorios que mencionas son quiteños, tanto por ser pueblos ubicados en el territorio de Quito, como por los naturales lazos de orden genético entre sí. Los QUITUS, son los mismos zámbizas, cochasquíes, cayambes, etc. QUITO era una entidad política, social, comunitaria y étnica que arrancaba en Popayán y se extendía hasta el nudo del Azuay. Los Duchicela no sólo que "existieron", sino que existen hasta el día de hoy. El pobre ALEX -que se esconde, ni siquiera ha leído un libro tan común como la GENEALOGÍA DE LA FAMILIA DUCHICELA, escrita por ALFREDO COSTALES Y PIEDAD PEÑAHERRERA, con más de 300 fuentes bibliográficas. Qué pena que el regionalismo se sustente en la ignorancia.
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#10 Reino CarangueAlex 26-01-2012 18:53
Por favor señores no necesito identificarme para probarles tales mentiras. Sr. Francisco Morales Suárez, hace más de un siglo que González Suárez y Jijón y Caamaño desmintieron la existencia de la cultura Quitu-Cara. Casi todo lo escrito por Juan de Velasco no tiene el más mínimo sustento histórico, antropológico o arqueológico.

No discuto la existencia de una fuerte nación entre lo que es Carchi, Imbabura y el Norte de Pichincha, porque sin duda esa fue la gran Nación Carangue. Las pirámides y tolas son fruto de una gran civilización. Sin embargo no hay la más mínima prueba de que haya existido una integración cultural entre Carangues y Quitus, las tolas de los primeros avanzan hasta el río Guayabamba y de ahí para el sur es territorio Quitu. Así mismo no hay nada que muestre las fabulosas ciudades y construcciones que describía Velasco, por lo tanto esa nación como la concibió Velasco, con Quitu-Caras, Shyris y Duchicelas, es solo un mito.

En lo de las tolas tiene razón, las tolas son una técnica de construcción propia de la costa ecuatoriana, se las identifican desde la época de Valdivia, hace más 4000 años, hasta la llegada de los españoles. En la sierra no hay tolas sino hasta el 700 dC cuando se producen migraciones de la costa hasta la sierra norte. Esto es parte de lo poco que escribió Velasco con bases históricas, arqueológicas y/o antropológicas.

Y vaya sabiendo que son pocos los cronistas que dan origen quiteño a Atahualpa (aunque yo sí creo que fue quiteño). Sin embargo quienes hablan del "reino de Quito" se refieren con un nombre genérico al norte del actual Ecuador. Probablemente se referían a la nación Carangue (ya que Quilago, madre de Atahualpa, es Cayambe), sino que por la importancia de Quito como ciudad Inca, se empezó denominar así esa zona. Lo mismo sucede con Tomebamba, por la importancia de dicha ciudad, algunos cronistas empieza a denominar a toda la provincia Cañari, como Provincia de Tomebamba, y aun peor cometen el error de pensar que era la "capital de los cañaris".

Ud. cita a a Aquiles Perez y Carlos Grijalva, muy bien pero el trabajo de ellos, aparte de ser un poco caduco, en algunos aspectos no soporta los estudios de los historiadores e investigadores actuales, tales como Holger Jara, Efraín Avilés Pino, Enrique Ayala Mora o Jorge Marcos. Quienes unánimemente desmienten la existencia de tal reino y tales dinastías.

Así mismo le recomiendo lea libros más actuales, entre ellos la colección de "la nueva historia del Ecuador" compilada por Enrique Ayala Mora, historiador imbabureño y uno de los mejores del país.

PD: Y en cuanto a "Pacha Duchicela" vaya sabiendo que su nombre lo tomó el padre Juan de Velasco de las crónicas de Garcilaso de la Vega. Ahí Garcilaso dice que Huayna Capac se desposó Palla, una hija del Rey de Quito. Lastimosamente lo que el padre Velasco no sabía es que "palla" es una palabra genérica (y muy usada por Garcilaso) que significa "princesa". Esa princesa no era otra que Quilagoy el rey "quiteño" era Nazacota Puento. Así mismo por la descripción de las provincias del Reino de "Quito" que hace Garcilaso, él nombra a los señoríos de la nación Carangue.


PD: Y vea como regalo le dejo links a las crónicas de Cieza de León y a las de Garcilazo de la Vega.

Cieza de León – “Crónica del Perú, Primera Parte”.
artehistoria.jcyl.es/.../...
Cieza de León – “Crónica del Perú, Segunda Parte”.
artehistoria.jcyl.es/.../...
Cieza de León – “Crónica del Perú, Tercera Parte”.
artehistoria.jcyl.es/.../...

Garcilaso de la Vega_"Comentarios reales de los Incas".
es.scribd.com/.../...

Sr. Javier Cevallos Perugachi, ruego una disculpa si se ofendió con mi comentario, no era mi intención. Concuerdo con usted de que deberíamos ser más curiosos sobre nuestro pasado, puesto que lo indígena también es nuestra historia, así mismo invitaría a que entonces enseñe sobre grandes caciques como Tumbalá de la isla Puná.

A lo que me refero es que puede hacer eco y tener orgullo de esas heróicas personas, pero no olvide que quienes tienen más derecho son sus herederos culturales. No vaya a ser que en sus ansias de buscar generar "curiosidad", quiteñise tanto a Quilago que terminará despojando a sus primijenios herederos culturales de su patrimonio.

Saludos.

Ruego disculpas si el comentario es repetido.
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#9 Falta de Fundamentos y ConocimientosJuan Francisco Morales Suarez 08-01-2012 04:47
Alex, quien no se identifica, escribe cualquier cosa. Precisamente Caranquis, Caymbis, Otavalos, Cochasquíes, son parte de la nación QUITU-CARA, es como decir hoy carhcenses, pichinchanos, imbabureños. Parece que no se ha leído jamás los estudios de Aquiles Pérez y Carlos Grijalva, quienes identifican como énico elidioma hablado en Cachi, Imbabura, Pichincha y muchas otras regiones. La filología y la toponimia, más la antropinimia nos identifica con claridad la pertenencia de un grupo humano. Hoy mismo podemos encontrar que las sociedad de las Tolas, ha dejado miles de ellas desde Pasto Hasta la Provincia de Los Ríos, abundando en Manabí, Esmeraldas, Pichincha, Imbabura, de lo que ha queado luego de 500 años de saqueo. Lean a los cronistas quienes entrevistaron a Atahualpa, es decir, vivieron de primera mano la realidad de lo sucedido, Todos afirman que Atahualpa era descendiente de los Reyes de Quito por línea materna.
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#8 Quito EternoJavier Cevallos Perugachi 07-01-2012 23:52
Por casualidad, llegué a este artículo. Es lamentable que un científico, con una visión tan purista de su campo de estudio, ni siquiera se haya tomado la molestia de buscarnos y conversar con nosotros. O, por lo menos, seguir y escuchar la ruta completa, para tener mejores elementos de juicio. Es como el borrachito que se para cinco minutos detrás de uno de nuestros guías personajes (o el fanático católico, o el militante izquierdista), escucha 2 minutos y grita "¡mentiroso!" y se marcha, ufano de su logro.
Lo digo porque se hace referencia a nuestro trabajo (y a nuestra princesa Quilago) de una manera ligera, sin entender, ni conocer la naturaleza del proyecto. En primer lugar, ni pertenecemos al municipio ni nos dedicamos al turismo. Somos un proyecto educativo autogestionado con diez años de trabajo ininterrumpido, con alumnos de escuelas, colegios y universidades de la ciudad y el país. En las noches realizamos recorridos nocturnos con familias de la ciudad.
A diferencia de lo que el muy serio académico insinúa en su artículo, cuidamos mucho de nuestro trabajo investigativo, manteniendo relaciones estrechas con varios investigadores, de diferentes campos de las ciencias sociales, que nos ayudan a mantener un discurso coherente. Escuchamos todas las diferentes versiones y tratamos de mantener una objetividad.
Me ofende que un "alguien", nos llame (sin conocernos) "payasos"; pero el artículo da paso a una visión así de pobre de nuestro trabajo.
Nosotros trabajamos desde la memoria (no desde el chauvinismo), desde lo simbólico y legendario, para deconstruir la leyenda y confrontarla con los hechos. Tenemos también un Cantuña, pero no nos quedamos en la piedra y el diablo... sino que lo utilizamos para hablar del racismo de la ciudad. (Esperen, ¡Cantuña es de Amaguaña!, entonces tampoco puede ser utilizado en Quito). Utilizamos a la Torera o al diablo (personajes que no gustan a algunos de nuestros amigos investigadores, por considerarlos irrelevantes) para enamorar a la gente de su historia.Nosotros no "inculcamos verdades", solo dejamos sembrado el deseo por conocer más... y ahí es donde entran los estudiosos (como el autor de este texto).
Yo pregunto ¿por qué una cayambi (legendaria) no puede servir de pretexto para tratar temas profundos sobre quienes somos? Informaré a los desinformados, que nuestra Quilago sufrió mucho por el racismo: muchos profesores preferían personajes "mestizos". Ese personaje abrió el camino para hablar sobre el mundo andino (y no incacéntrico). Aún así nunca hemos pretendido darle un carácter histórico, distinguimos claramente entre los personajes legendarios de los que no lo son, y hacemos clara esa diferencia a nuestros usuarios.
Me gustaría, en nombre de toda la Fundación Quito Eterno, invitar a los insultadores a nuestros recorridos, para que nos conozcan, nos ayuden a mejorar, y que luego se forjen una opinión.
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#7 Quilago mujer por nacimiento de cochasqui y por cariño quiteñaJosefina Hallo 26-11-2011 11:15
Parece que no sabe mucho de historia, y peor los machistas de una mujer indígena que militaba un ejercito en defensa de Quito, por eso es quiteña, no por nacimiento pero si por honor

Cito a Alex:
Que tontería ¿Cómo una mujer de nacionalidad CAYAMBI puede ser símbolo quiteño? No sean payasos en Quito floreció la Cultura Quitu, así que nunca podría Quilago ser símbolo "quiteño".

Quilago, si es que existió, es símbolo de los pobladores de Cochasquí, de los habitantes de la provincia de Ibarra, y de todos los demás descendientes de los Caranquis (Caranquis, Cayambis, Caranguis, Otavalos, Cochasquíes, etc.) que viven disperdigados en el norte de la provincia del Pichincha.
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#6 No existió el Reino de QuitoAlex 23-11-2011 23:33
Paccha, al igual que los Shyris, Duchicelas, y el Reino de Quito, no son más que un mito sin fundamento histórico o arqueológico. Cieza de León no dice tal cosa, más bien todo lo contrario, él afirma que Atahualpa es cuzqueño y que su madre es Tocto Ocllo Coca. Revisar bien las fuentes antes de decir algo, sino sale que están mintiendo descaradamente para dar soporte a un chauvinismo.

Ya basta de mentiras en la historia ecuatoriana, ensalzan una cultura fantasma, inexistente, alógica, acientífica, en lugar de realzar la presencia de una poderosa cultura como fue la Carangue (Cayambes, Caranquis, Otavalos, Cochasquíes, etc.)
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#5 Quilago, un grado militar femeninoMauricio Naranjo Gomezjurado 24-05-2011 11:43
Quilago parece corresponder a un grado militar otorgado a mujeres Cara o Caranqui. Cieza afirma que Atahualpa era hijo de una "india Quilaco del Norte"; sin duda, se refería a Pacha quien estuvo junto a su padre, en la batalla por Atuntaqui. Qué hacía una princesa en un campo de batalla? Al ser una "india Quilaco", posiblemente Pacha también ostentó este grado militar de Quilago. Los autores espeñoles del primer siglo de la ocupación no forjaron personajes, tomaron los nombres y los hechos de héroes nativos que sobrevivían en la memoria de los "vencidos" y los perpetuaron. La Comandante o "Quilago" de Cochasquí, afecta no solo a Cochasquí, Cayambe o Caranqui; es el ejemplo de quien no quiso ver perdida su patria. Por ello, es símbolo de la nacionalidad ecuatoriana, permanentemente amenazada desde afuera y desde adentro de sus fronteras. Honremos de mejor manera a nuestros héroes.

Mauricio Naranjo Gomezjurado
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#4 KYLAGO-QUILAGODr. Gonzalo A. Velasco Suárez 22-05-2011 23:43
EN EXPRESIONES MULTINACIONALES HUAQUIPURA DANZAS QUILAGO-KYLAGO TAMBIEN LA CONOCEMOS COMO "LA MUJER SOLAR"

COMO MEZTIZOS AMAMOS Y PROYECTAMOS CON CERTEZA NUESTRA CULTURA A TRAVÉS DE LA DANZA MULTINACIONAL, INTENTANTO RETOMAR LO M´S PURO NUESTRAS TRADICIONES EN LA DANZA-RITOS Y RITMOS DE NUESTROS PUEBLOS O NACIONES
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#3 LA QUILAGOCARLOS ESPINOSA 06-04-2011 11:18
Al cumplir cien años de cntonización, el 19 de Octubre de 2011, los colectivos culturales de Pedro Moncayo, estamos preparando una representación teatral sobre la epopeya de la señora Quilago. Cuando vean esa representación esperamos los comentarios
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#2 RE: Quilago: ¿Un símbolo quiteño?Alex 31-03-2011 16:49
Que tontería ¿Cómo una mujer de nacionalidad CAYAMBI puede ser símbolo quiteño? No sean payasos en Quito floreció la Cultura Quitu, así que nunca podría Quilago ser símbolo "quiteño".

Quilago, si es que existió, es símbolo de los pobladores de Cochasquí, de los habitantes de la provincia de Ibarra, y de todos los demás descendientes de los Caranquis (Caranquis, Cayambis, Caranguis, Otavalos, Cochasquíes, etc.) que viven disperdigados en el norte de la provincia del Pichincha.
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#1 RE: Quilago: ¿Un símbolo quiteño?Rodrigo Bravo 01-03-2011 13:01
La historia es hermosa , más con lo referente a la resistencia de los pueblos . Tenemos que poner más empeño en difundir nuestras raíces , cimientos de nuestra Patria .
Gracias a ustedes por dar a conocer está información baliosa
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