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Revistas Apachita Apachita 14 Con un ojo en la esfinge
Con un ojo en la esfinge PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jill Kamil   
Viernes, 12 de Diciembre de 2008 07:35

El Secretario General de Consejo Supremo de Antigüedades tenía mucho que decir a su entrevistadora en “Spotlight”. Zahi Hawass se deshizo en elogios comentando las “cosas excitantes” que habían estado ocurriendo en el campo de la arqueología, como los descubrimientos de una nueva tumba de una reina en Sakkara, que no había sido aún anunciado, y la entrada a dos tumbas en el Valle de los Reyes, cuya excavación comenzará en Octubre; y los “grandes acontecimientos” en Aswan, Edfu, y Kom Ombo. Se mostraba entusiasta sobre las mejoras en Dendera y la pirámide escalonada de Sakkara, y daba detalles de los nuevos museos de Rashid, Arish, Minya y Amarna, y de la administración de sitios en Beni Hassan y Tuna Al-Gabel.

Zahi Hawass deliraba sobre el progreso del Museo de la Civilización de Fustat y del Gran Museo Egipcio de Gizeh. En verdad, tenía también mucho que decir sobre el plan para elevar la terraza de la pirámide y convertirla en “zona amistosa y libre de vendedores ambulantes para el turista”. Mencionó que el componente de seguridad del proyecto incluía la instalacion de cámaras, alarmas y detectores de movimiento, así como también la construcción de una valla de 20 Km.

Sin embargo, me pregunto si los nuevos aparatos electrónicos de seguridad, al tiempo de monitorear los movimientos de turistas y vendedores ambulantes, camelleros y jinetes, serán capaces de captar también las no bienvenidas criaturas aladas que están encontrando un cómodo y sombreado posadero en las cavidades de los ojos y orejas de la esfinge, causando daño a la piedra con sus excrementos. Aparentemente, las palomas están destruyendo a picotazos uno de los monumentos más grandes y famosos, en busca de una apetitosa comida de calcio. Ya en 1991, luego del programa de restauración “Salve la Esfinge”, Hawass declaró que el monumento estaba fuera de peligro. “La cabeza y el cuello pueden vivir por otros mil años” había entonces declarado. Tal vez no pudo avizorar esta nueva amenaza, la del alto nivel de acidez del excremento de los pájaros y su efecto destructivo en las piedras. Por tanto, ¿qué serio es este problema?

 

Me estoy acordando de la cobertura de prensa en el Reino Unido (por noviembre de 2002) acerca del riesgo para la salud y el “barullo” creado por las 4000 palomas del Trafalgar Square, cuando los manifestantes reclamaban el derecho de continuar alimentando a los pájaros. La prensa británica puso el grito en el cielo. “Amenaza de la Corte por las palomas de Trafalgar”, “En defensa de las palomas” y “La protesta de las palomas arranca plumas” rugían los titulares. Bueno, nosotros aquí en Egipto no estamos tan preocupados por los pájaros, y ciertamente no tiramos semillas para alimentarlos. Sin embargo, en Egipto las palomas son completamente citadinas. De ordinario, construyen sus nidos y forman familias en garajes, balcones y hasta en los platos satelitales. De manera que, apenas se pasen la voz de que la Esfinge de Gizeh ofrece mejores acomodaciones para “descanso y recreación” que la jungla de concreto del Gran Cairo, las palomas volarán a Gizeh en cantidades cada vez mayores.

La esfinge fue esculpida en un solo bloque de caliza abandonado en una cantera usada para la construcción de las pirámides. Los especialistas creen que fue esculpida hace unos 4.600 años por el rey Kefrén, cuya pirámide se eleva directamente detrás de ella. Mitad humano y mitad león, el monumento tiene la cabeza del rey con su correspondiente tocado (“nemes”) y su cuerpo es de 57 m. de largo y 20 m. de alto. Ciertamente exhala un aura de misterio: los árabes llamaban a la esfinge Abul Hol, padre del terror; y los visitantes de los siglos XVIII y XIX proclamaban que fue trabajo de una civilización muy antigua que había desaparecido completamente.

Si las palomas se ven atraídas a la zona, sus excrementos causarán más y más daño. El monumento ha sufrido numerosas restauraciones a lo largo de los milenios, comenzando con la que llevó a cabo (cerca de 1400 a.C.) el príncipe que luego sería faraón Tutmosis IV, quien había soñado que la Esfinge le había pedido despejar la arena de su rededor, a cambio de la corona del Alto y Bajo Egipto. La arena fue despejada y el fue coronado faraón, pero la arena soplada por el viento pronto cubrió el monumento hasta el cuello –incidentalmente, su nariz, estaba faltando por lo menos 400 años cuando Napoleón arribó a Egipto en 1798 con su tropel de sabios franceses que tomaron las medidas de la cabeza.

En tiempos modernos, el primer intento de despejar la arena fue realizado en 1816-17 por Caviglia, comerciante genovés que a la postre no hizo mucho. El siguiente intento, en 1853, fue el de Auguste Mariette, fundador del Servicio de Antigüedades Egipcias, quien despejó la arena hasta el piso rocoso de la zanja que circundaba el monumento, tarea que fue continuada por su sucesor Gastón Maspero. El ingeniero francés Emile Baraize, tambien del Servicio de Antigüedades, realizó un trabajo más completo: no sólo excavó a lo largo del cuerpo de la esfinge, sino que también puso en su lugar bloques de antiguas restauraciones dispersos por el terreno, añadiendo de su parte otros bloques del tamaño de un ladrillo.

Restauraciones más recientes se llevaron a cabo en las décadas de 1950 y 1970, reforzando la mampostería dañada en las partes inferiores del cuerpo de la esfinge. En 1979, el Proyecto Esfinge del American Research Centre in Egypt (ARCE), en colaboración con el Instituto Arqueológico Alemán del Cairo, produjo las primeras elevaciones a escala y los planos detallados del monumento. Se descubrió que la piedra usada en las restauraciones modernas del monumento se descascaraba y pulverizaba más rápidamente que las de la restauración más antigua, de manera que hubo que tomarse algunas medidas para consolidar la piedra.

En la década de 1980, la famosa esfinge fue puesta bajo cuidado intensivo. Se inyectaron en las piedras químicos de refuerzo, pero el proyecto fue abandonado, al advertirse que las partes tratadas se exfoliaban llevándose parte de la superficie original de la roca. Se formó entonces un Comité de la Esfinge con expertos de la EAO, universidades egipcias y especialistas extranjeros. Todos coincidieron en que el “nuevo” y “dañino” mortero de cemento y yeso de las restauraciones anteriores debía ser removido inmediatamente y reemplazado con piedras que concuerden con la restauración de 1979, usando el plano y las elevaciones del Proyecto de ARCE.

Vaya. Pobre esfinge!. El trabajo prosiguió. Sus patas y las ancas traseras fueron cubiertas con cerca de 2.000 bloques de caliza pegados con cemento (cuya idoneidad fue cuestionada posteriormente). Entre tanto, el cuello estaba causando mucha preocupación porque parecía estar erosionándose más rápidamente que el resto de la estatua. El Ministro de Cultura Farouk Hosni pidió a la UNESCO que forme un comité compuesto por 13 especialistas en los campos de la arqueología, la reconstrucción y la geofísica para discutir los procedimientos necesarios para proteger la planicie de Gizeh, en general, y el cuello de la esfinge, en particular. Se pensó inclusive que sería una buena idea pedir al Museo Británico que devuelva a Egipto la barba de la Esfinge para asegurar más la estabilidad de la cabeza. El Museo manifestó su disposicion de hacerlo, siempre que Egipto cubra los gastos. Y allí se quedó la cosa.

Entre tanto, los miembros del comité declararon que la esfinge adolecía de meteorización y saturación química de ácidos carbónico, nítrico y sulfúrico “producidos por contaminantes químicos asociados con la cercanía de instalaciones industriales y de cemento”, así como de vibración causada por la dinamitación de canteras de la vecindad, sin dejar de mencionar el retumbar de los pesados buses de turistas por la planicie. Además, había filtraciones del sistema de alcantarillado de la cercana aldea de Nezlet Al-Simman.

En 1988, hubo mucha preocupación cuando se desmoronó un pedazo grande de roca del hombro derecho de la esfinge. Entonces se lanzó inmediatamente la campaña “Salve la Esfinge” con una importante donación inicial de American Express del Cairo, así como del Getty Conservation Institute de California, en colaboración con la EAO. Un mini-observatorio de 6.50 m. de altura fue instalado en las ancas de la estatua para monitorear la dirección y los cambios de velocidad del viento, la humedad y los contaminantes de la atmósfera, la temperatura y los efectos del agua y de la sal en la caliza. ¿Podría también monitorear a las criaturas aladas? Probablemente no.

Naturalmente, la esfinge continuó siendo objeto de debate. No sin sorpresa, hubo un vendaval de declaraciones contradictorias en la prensa. En 1991, un reportaje del diario Al-Ahram esbozaba el estado de rápido deterioro del cuello. Pero al día siguiente, el diario Al-Gomhurya declaraba que la esfinge no corría peligro alguno, y que la roca deteriorada del pecho no constituía fenómeno de alarma porque el monumento podría fácilmente ser tratado con procesos químicos.

Salah Lamei, profesor de arquitectura y miembro del Sphynx Restoration Committee; Mahmoud Taher, Director General del Departamento de Informacion de la EAO; y Shawki Nakhla, Director General de Restauracion, todos concordaron en que la estatua estaba afectada sólo en grado menor. El problema, señalaban, era resultado de que el monumento había estado expuesto a fuertes vientos, humedad y lluvia. Farouk Hosni inclusive añadía que “no había razón en hacer de este problema propaganda mediática”. Fue en este momento que Hawass hizo el comentario de que la esfinge sobreviviría mil años más.

Un plan maestro a largo plazo fue elaborado bajo la dirección de Zahi Hawass en colaboración con el egiptólogo estadounidense Mark Lehner del Instituto de Investigación de Stanford (quien había antes trabajado en un proyecto de sondear el suelo debajo de la Esfinge en un reconocimiento de resistividad eléctrica). Egiptólogos y geólogos estudiaron la geología de la formación Gizeh; además se excavaron una aldea de trabajadores con espacios para artesanos, capataces, y bodegas, y una enorme panadería donde se hacían no menos de 14 tipos diferentes de pan para alimentar a los trabajadores. El velo de oscuridad que envolvía las pirámides estaba finalmente levantándose. En cuanto a la esfinge, en el número de Octubre de 1994 de Archaeology Magazine, apareció un artículo intitulado The Sphynx: who built it and why?, que mostraba un mapa topográfico de la planicie e imágenes de los estratos geológicos, sin mencionar su estado de conservacion – o la posibilidad de la nueva amenaza.

¿Cuánto daño están causando las palomas? y ¿cómo puede ser resuelto el problema? A lo mejor un artilugio repelente de palomas, similar al del repelente de murciélagos usado (contra la ley) en algunas iglesias del Reino Unido pueda arreglarlo todo. Pero, quién financiaría el proyecto?

Keep an eye on the Sphynx, tomado de Al-Ahram, Nº 913, Septiembre 4-10, 2008. Traducción del Editor.

Última actualización el Sábado, 01 de Mayo de 2010 13:16
 

Comentarios  

 
#3 Ernesto Salazar 27-08-2009 17:10
Hola Celia: "Apachita" está diseñada para presentar informacion más en pequeños articulos que en abundantes gráficos. Además poca necesidad tenemos, al menos en este caso, en que usted puede ver y consultar gráficas de la cultura egipcia en revistas muy conocidas como National Geographic, y más aun bajarse gráficos de la red. Sólo necesita "googlear".....
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#2 Celia 27-08-2009 17:09
la verdad deberian ingresar mas imagenes en sus trabajos ya que muchos de nosotros necesitamos mas imagenes que teoria ya saben exigencia de los profesores sera que nos pueden ayudar en eso e nosotros los estudiantes gracias por su comprension cuidensen chao.....
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#1 Guest 27-08-2009 17:09
quisiera saber como se pueden combatir las palomas y cuales son compuestos quimicos presentes en el escremento de las palomas ah y cuales son las enfermedades producidas por las sustancias quimicas presentes en el escremento de las palomas
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