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Incógnita

Incógnita Incógnita (Énigme), c'est le nom que nous avons donné à l'effigie qui préside et veille sur le site Arqueología Ecuatoriana, depuis toutes les fenêtres. Son origine est anecdotique, comme presque tout d'ailleurs dans la pratique archéologique équatorienne. Il s'agit d'une pièce unique, sans contexte connu, tombée entre nos mains de façon très paradoxale.

Interprétation iconographique

Silla Manteña

Revues Cuadernos de Investigación Cuadernos de Investigación 9 La "Reina del Camino", Dévotion à la Vierge du Quinche à Pacto et Nanegal (province de Pichincha)
La "Reina del Camino", Dévotion à la Vierge du Quinche à Pacto et Nanegal (province de Pichincha) PDF Imprimer Envoyer
Écrit par Gabriela López Moreno   
Mardi, 21 Décembre 2010 09:03

Résumé

Le culte de la Vierge du Quinche est né vers la fin du XVIème siècle, alors que les fidèles de Lumbisí firent tailler une image de Notre Dame par l'artisan Diego de Robles. Ne pouvant financer la fabrication de l'image, l'artisan la vendit aux fidèles de la doctrine indigène d'Oyacachi. Elle y était vénérée sous le nom de “Vierge de la Peña”, jusqu'à ce que, en 1604, elle fut définitivement déplacée vers le hameau de El Quinche, à la demande de l'évêque López de Solís. La “juridiction” de cette dévotion mariale s'étendit tout au long de tout le territoire équatorien au cours des époques coloniale et républicaine, se consolidant essentiellement dans les provinces de Pichincha et Imbabura; mais ce fut vers la moitié du XXème siècle que le culte à la vierge s'implanta dans des zones telles que le nord-ouest de la province de Pichincha, et tout particulièrement les villages de Pacto et Nanegal, chef-lieux des paroisses homonymes. Ce travail analyse les éléments de cette diffusion religieuse promue par les colons installés dans la zone dès les débuts du XXème siècle. Ces derniers réussirent à assurer la continuité culturelle de leurs lieux d'origine à travers la transmission du culte à la Vierge du Quinche et les pratiques rattachées à cette image mariale.

Mots-clés : Pacto - Nanegal - Noroccidente - Devotion Mariale - Virgen Del Quinche - Religiosité Populaire

El contexto

La superficie de la provincia de Pichincha alcanza los 16.500 km2, de los cuales un 38% se encuentra en la sierra, un 25% en la costa y un 37% en la llamada “zona de transición” entre ambas regiones. Esta última, abarca aproximadamente 6.000 km2 e incluye el extremo noroccidental del Distrito Metropolitano de Quito, donde se sitúan las parroquias rurales de Pacto y Nanegal (ver mapa 1).

El poblamiento aborigen del noroccidente ocurriría alrededor del 1.500 a.C. (Lippi, 1998:333), cuando llegaron grupos de migrantes desde la costa – en busca de tierras nuevas – y desde la sierra – en busca de productos subtropicales –. Tras una ocupación irregular marcada por la actividad volcánica, el noroccidente se caracterizó por la presencia de dispersos asentamientos yumbos, regidos por una política descentralizada y una economía de autosuficiencia que duraría hasta la incursión inca en la zona (Ramón, 2001: 37). Algunos autores señalan que el dominio inca1 sobre los yumbos se dio a nivel militar y de control de las vías de comunicación, pues los pueblos del área circunquiteña y los yumbos mantenían un sistema de intercambio en el que circulaban productos de ambas regiones2 (Salomon, 1980: 220).

Con la llegada de los españoles, se produjeron cambios significativos en la organización social y económica de los pueblos yumbos, a pesar de los numerosos levantamientos indígenas. Para el control eclesiástico – y económico –, los misioneros dividieron a los pueblos yumbos: los mercedarios se encargaron de los pueblos situados al norte de la región, manteniendo los asentamientos dispersos; mientras que los dominicos lo hicieron con los pueblos del sur, creando reducciones indígenas.

Lippi (1998) señala como causas de la despoblación de los yumbos septentrionales la “huida” para evitar el pago de tributos, los trabajos forzados en los proyectos de apertura de caminos y las epidemias traídas por los españoles. El declive de los pueblos yumbos se acentuó durante el siglo XVIII, cuando los propios mercedarios provocaron la migración de trabajadores de la sierra hacia sus haciendas del noroccidente. Estos colonos campesinos serranos adoptaron ciertos rasgos de la cultura de los yumbos pero, al mismo tiempo, presenciaron su desaparición (Ramón, 2001: 42). Al terminar el siglo XVIII, las misiones eclesiásticas buscaron otras zonas de influencia o fueron reemplazadas hasta desaparecer por completo como ocurrió con los mercedarios en 1771.

Las parroquias civiles de Pacto y Nanegal

En 1613, Nanegal fue nombrada parroquia secular adscrita a Calacalí, pero es en 1881 cuando se crea la parroquia civil de Nanegal bajo decreto presidencial de Gabriel García Moreno. Nanegal fue un poblado yumbo que “probablemente ocupó el sector de lo que hoy en día es Nanegalito” (Lippi, 1988: 76); posteriormente se trasladó a lo que corresponde a la hacienda San Juan hasta que finalmente se instaló en Chontapamba, actual asiento, donde se registra la inscripción de la parroquia (Consejo Provincial, 2002a: 12).

El caso de la parroquia de Pacto tiene características diferentes. Es probable que el antiguo poblado de Tambillo se haya convertido en la actual cabecera parroquial, Pacto. Hasta inicios del siglo XX, Pacto fue un pequeño caserío inmerso en el bosque natural en el que habitaban muy pocas familias, que no contaba con vías de acceso y sus tierras no eran negociables (Echarte, 1977: 23-26). En la década de 1920 el Estado ecuatoriano decretó a esta zona como “zona de tierras baldías sujetas a concesiones para colonos” con lo que inicia un crecimiento significativo de la población hasta que el 27 de marzo de 1936 el anejo Pacto se independiza de la parroquia de Gualea y se constituye definitivamente como parroquia.

El proceso de colonización

Desde las primeras décadas del siglo XX, las parroquias de Pacto y Nanegal experimentaron un proceso gradual de incremento poblacional debido a la migración. Varios estudios señalan que la falta de capital e ingresos de los migrantes en sus lugares de origen, el incremento en la demanda de la tierra en la Sierra, el cambio del uso del suelo, los fenómenos naturales que afectaron a la agricultura y el fenómeno conocido como el “Push-pull” (empujar-tirar)3 fueron algunos de los factores que impulsaron la migración a la zona (Butler Flora et al., 2001: 226; Echarte, 1977: 24. Martínez et al., 2001: 72).

El proceso de colonización se benefició de la construcción de caminos lastrados como el de Nanegalito-Nanegal (1957) y el de Nono-Tandayapa-Nanegalito-Gualea-Pacto (1955-1961) (Lippi, 1998: 79) que facilitaron la conexión entre los centros de producción y los de consumo – especialmente el de Quito –, lo que dio lugar a la apertura del mercado de tierras en la zona y al incremento significativo de la tasa de crecimiento poblacional en ambas parroquias a partir de 1960.

Para regularizar el acceso a la tierra, el Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización (IERAC) demarcó dos zonas de colonización: en la “zona de colonización estatal4 se distribuyó un total de 167.005 ha. definidas como tierras baldías entre 3.025 colonos en parcelas de 50 hectáreas (Ramón, 2001: 44-47). Mientras que en las parroquias de Pacto y Nanegal –pertenecientes a la llamada “zona de haciendas”5 – el acceso a la tierra se dio de manera “directa”, es decir, por compra directa de parcelas a los dueños de las grandes haciendas, y solo un pequeño porcentaje de colonos obtuvo la tierra por medio de la Reforma Agraria.

La explosión demográfica en ambas parroquias se registró entre 1962 y 1974, cuando la tasa de crecimiento poblacional alcanzó el 6.94% para Nanegal y el 4.58% para Pacto. A Pacto y Nanegal la mayoría de migrantes llegó desde zonas cercanas o ecológicamente similares al sitio de destino. Según el lugar de origen, la migración se hizo en forma directa, con una escala – la más común – o en varios pasos.

Los colonos provenían generalmente desde la provincia de Pichincha, especialmente de lugares cercanos como Nono, Calacalí, Calderón, Nayón y Quito. Según una encuesta realizada en 1996 por SANREM (Sustentable Agriculture and Natural Resources Management), en Nanegal el porcentaje de migrantes procedentes de Pichincha alcanzaría el 68.8%; seguido de Imbabura (15.6%), Carchi (5.9%), Loja (3.5%), Chimborazo, Cotopaxi y Bolívar (3.2%), Azuay, Guayas y Manabí (1.5%) (Martínez et al., 2001: 77-79).

Para la parroquia de Pacto, los datos son imprecisos. Se conoce, sin embargo, que las primeras familias de colonos -que llegaron hacia 1900- fueron oriundas de la provincia de Pichincha. De ellas, apenas 10 familias permanecieron en el centro poblado o en sus alrededores hasta fines de 1970 (Echarte, 1977: 24-26). Otros sectores recibieron migrantes de las provincias australes y de la vecina Colombia. En Sahuangal, por ejemplo, tres familias de azuayos iniciaron el poblamiento; mientras que migrantes procedentes de Puerres-Pasto compraron terrenos en Ingapi y San José (Ibíd.).

La población actual

Según el censo de población y vivienda del año 2001, la población de la parroquia Pacto bordea los 4.806 habitantes y la de Nanegal los 2.504 habitantes. La caracterización de la población económicamente activa está íntimamente relacionada con el acceso a la tierra y la actividad productiva, así:

  • terratenientes quienes viven en la zona
  • terratenientes quienes viven en Quito
  • campesinos con pequeñas parcelas quienes producen ganado y cultivos
  • campesinos quienes son aparceros (muchos de los cuales no poseen tierras)
  • dueños de parcelas medianas quienes producen caña de azúcar
  • comerciantes de escala pequeña y mediana, y
  • peones sin tierra (Echarte, 1977 citado en Ramón, 2001. Butler Flora et al., 2001).

El ingreso económico de la mayoría de familias gira en torno a los cultivos de caña de azúcar y a la ganadería. La producción y comercialización de derivados de la caña – como la panela y el aguardiente – y de la ganadería – como la leche y quesos –, abastecen a los mercados de los poblados cercanos y de Quito. En la parroquia Pacto la extracción aurífera es también una importante fuente de empleo, especialmente para los habitantes de los barrios Pacto Centro y San Francisco.

En cuanto a educación, los porcentajes de analfabetismo de mayores de 15 años de ambas parroquias duplican el estimado para el cantón Quito. La tasa de asistencia a la instrucción primaria es la más elevada, mientras que la secundaria registra un alto porcentaje de deserción de los alumnos debido a la prioridad otorgada al trabajo agrícola. El porcentaje de asistencia a la instrucción superior apenas supera el 1% de la población (Consejo Provincial, 2002a).

Los índices de salud de ambas parroquias están por debajo de los estimados para el cantón y la provincia. Resalta el alto porcentaje de desnutrición en los niños menores de 5 años que alcanza el 45.64% en Nanegal y el 44.23% en Pacto, además de la carencia de insumos y equipos médicos en los subcentros y dispensarios, razón por la que muchos habitantes deben trasladarse al hospital de Nanegalito o hasta Quito en caso de atención médica especializada (íbid).

La religiosidad en Pacto y Nanegal

Aunque no hemos encontrado documentos sobre el proceso de evangelización en la población yumbo, podemos inferir que una buena parte de la población trasplantada desde la sierra hacia las haciendas de propiedad de los mercedarios recibió la catequesis y contaba con un templo para las prácticas religiosas hasta mediados del siglo XVIII. Sin embargo, todo rastro de una religiosidad ya instaurada en la zona, se perdería con la salida de los mercedarios en 1771 y, por ende, con la migración de los trabajadores de las haciendas.

Para fines del siglo XIX, Pacto y Nanegal eran atendidos por unos pocos clérigos dependientes de la Arquidiócesis de Quito y los poblados contaban ya con templos construidos por los propios colonos. Se conoce, por ejemplo, que Nanegal era atendido por el padre José Martí, capellán del convento de La Concepción de Quito6, y que, entre 1930 y 1940, Pacto recibía la atención de los religiosos de Gualea, Nono y Cotocollao, desde donde los devotos los iban a buscar a caballo una vez al mes para que oficien la misa en la iglesia del poblado que estaba edificada en madera y paja.

Desde mediados del siglo XX, los capuchinos se instalaron en el noroccidente de Pichincha con licencia de la Arquidiócesis de Quito. El proceso de parroquialización eclesiástica inició en Gualea, seguida de las parroquias Nanegal en 1964, Santa Cruz de Pacto en 1965 y Santa Elena de Nanegalito en 1967. Posteriormente, se crearon las parroquias eclesiásticas de Los Bancos y Puerto Quito; pero, en la década de 1970, éstas se desligaron de la comunidad capuchina7.

Bajo la administración eclesiástica de los capuchinos, los cambios iniciaron con la readecuación de los templos: aquellos que fueron construidos por los colonos con materiales de la zona –como madera, caña guadúa y paja- se reconstruyeron con nuevos materiales como el cemento y el zinc. Pero la reorganización también se evidenció en las prácticas religiosas. Es así que, entre 1960 y 1970, se adoptaron las disposiciones del Concilio Vaticano II respecto del uso de las imágenes. La encíclica determinaba, entre otros aspectos de la liturgia sagrada, la práctica de exponer las Imágenes sagradas a la veneración de los fieles, siempre y cuando éstas “sean pocas en número y guarden entre ellas el debido orden, a fin de que no causen extrañeza al pueblo cristiano ni favorezcan una devoción menos ortodoxa”8

Es así que muchas de las imágenes traídas por los devotos en la época fundacional de los asentamientos, fueron retiradas de los templos y fueron suplantadas por imágenes que corresponden a la iconografía de la orden de los capuchinos como San Francisco de Asís, patrono de la Orden, Divina Pastora9, Jesús del Gran Poder, etc. Es en torno a estas imágenes, convertidas en las “Patronas” o “Patronos” de los poblados, que desde ese entonces, y hasta la actualidad, se realizan las prácticas religiosas “oficiales” en ambas parroquias.

Sin embargo, existen prácticas religiosas que expresan la motivación de los colonos por mantener las creencias de sus lugares de origen. Nos referimos a la devoción popular a las imágenes de la Virgen María y Jesucristo en sus diversas advocaciones. Así, en la parroquia Nanegal, las devociones populares a la Virgen del Quinche, Virgen de la Merced, Jesús del Gran Poder, Virgen de las Lajas y Virgen del Cisne responden a las procedencias de colonos desde la provincia de Pichincha, Imbabura, Carchi, Loja y desde la misma cabecera parroquial, Nanegal10 (ver tabla 1).

Tabla 1. Devoción En La Parroquia Nanegal
Barrio o Comunidad Año de fundación (F) o personería jurídica (PJ) Origen predominante de migrantes Devoción ofi cial (santo/a patrono/a) Devoción popular Otras imágenes **
Nanegal (centro poblado) (PJ) 1881* Pichincha Divina Pastora -Virgen del Quinche -San Francisco
Santa Marianita Pichincha Santa Marianita No existe información

-Divino Niño

-Virgen del Quinche

Chacapata (F) 1959(2)

Pichincha

Imbabura

Virgen del Quinche

-Jesús del Gran Poder

-Divino Niño

-Virgen del Quinche

-Divina Pastora
La Perla (F) 1972(3)

Imbabura

Carchi

Virgen de la Perla (Virgen de Fátima) -Jesús del Gran Poder No existe
Cartagena (antiguo Culantropamba) (F) 1940 aprox.(4)

Imbabura

Pichincha

San Francisco -Virgen del Quinche -Virgen Dolorosa
La Floresta (F) 1998(4) Nanegal (centro poblado) Virgen de la Inmaculada No existe No existe
Palmitopamba

(F) 1950(3)

(F) 1961(2)

Pichincha

Carchi

No existe -Virgen de las Lajas

-Jesús del Gran Poder

-Virgen del Quinche

La Florida (F) 1983(4) Loja No existe -Virgen del Cisne No existe
La Delicia (F) 1998(4)

Nanegal (centro poblado)

Pichincha

No existe No existe

-Divina Pastora (cuadro)

-San Francsico (cuadro)

Playa Rica (F) 1978(2)

Pichincha

Imbabura

Virgen de Fátima

-Virgen de Mercedes

-Virgen del Quinche

-Jesús del Gran Poder

Elaborado por la autora. (*) Consejo Provincial de Pichincha, 2002 (según datos de la Junta Parroquial).(1) Ramón, Galo, 2001 (2) Guevara, Marcelo et al., 2001 (3) Stewart, David, 2001 (4) Investigación. (**) La existencia de otras imágenes que no forman parte del sistema religioso oficial o popular, responde a una función estética. Son imágenes generalmente donadas por los devotos con el fin de “adornar” el templo.

En los barrios Chacapata y Playa Rica, además de la devoción a la Virgen del Quinche, se practica la devoción a Jesús del Gran Poder y a la Virgen de las Mercedes, respectivamente; y en ambas localidades, la procedencia mayoritaria de los colonos corresponde a las provincias de Pichincha e Imbabura donde, históricamente, estas imágenes han recibido veneración.

En los barrios La Perla y La Florida, la devoción popular a Jesús del Gran Poder y a la Virgen del Cisne responden, respectivamente, a una mayoritaria procedencia de los colonos de primera generación desde las provincias de Imbabura y Loja. En La Florida, asentamiento fundado en 1983 por varias familias precedentes principalmente de la provincia de Loja, los colonos levantaron la iglesia y limosnaron la imagen de la Virgen del Cisne – la única existente en el templo- con la ayuda de un sacerdote español. Desde 1990, en el mes de agosto, los devotos han “pasado” la fiesta a la Virgen del Cisne con una misa, procesión, pirotecnias, música y juegos populares11.

Palmitopamba es un caso particular. En la década de 1980, la iglesia del poblado sufrió un incendio debido al olvido de una vela encendida. Cuentan que en ese momento, ocurrió un milagro de la Virgen del Quinche: cuando el fuego topó el manto de la Virgen, éste cesó de repente y se evitó que esta imagen y la de Jesús del Gran Poder fueran destruidas12. La actual iglesia, inaugurada en 1991, aún conserva ambas imágenes, que fueron donadas por un devoto y en torno a las cuales se realizaban las prácticas religiosas. Pero, tras el fallecimiento del donador, la devoción a estas imágenes fue perdiendo relevancia en el poblado, hasta desaparecer por completo13. Ocurrió que entre el 2003 y el 2005, la devoción a la imagen de la Virgen de las Lajas tomó fuerza entre los colonos procedentes de la provincia del Carchi, y es, actualmente, la única imagen venerada en el poblado.

En La Floresta y La Delicia no se registró la práctica de devociones populares, posiblemente debido a que se trata de los dos barrios más jóvenes de la parroquia -ambos datan de finales de 1990- y también de los menos poblados14. Para los devotos, las fiestas religiosas son un “pretexto para tomar”, por ello, dicen, no han adoptado una devoción particular en el poblado. Sin embargo, muchos de los devotos acuden a la cabecera parroquial, Nanegal, para la práctica religiosa y generalmente “bajan” a la fiesta de la Virgen del Quinche, pues aún mantienen la relación con el lugar de origen que es Nanegal y porque los templos de ambos barrios no son atendidos constantemente por el párroco15. De Santa Marianita no tenemos la suficiente información para este tema pero se conoce que, asimismo, los fieles acuden a la fiesta de la Virgen del Quinche en Nanegal.

Al igual que en la parroquia Nanegal, en la parroquia Pacto, la devoción popular a la Virgen del Quinche es la más extendida: Pacto (centro poblado), y los barrios Pacto Loma, Paraíso y La Delicia la han adoptado y coincide, asimismo, con la procedencia de los colonos desde las provincias de Pichincha e Imbabura, donde se registra una histórica devoción a esta imagen.

En los barrios Saguangal, Río Anope, y La Unión, donde los sitios de procedencia predominantes de los colonos de primera generación son Carchi, Loja y Azuay, las devociones populares más representativas tienen que ver con las devociones tradicionales de esos sitios de origen: la devoción a la Virgen del Cisne, Virgen del Consuelo y San Isidro (ver tabla 2). En Ingapi, donde los colonos provienen mayoritariamente del sur de Colombia, la devoción popular a la Virgen de la Paz ha tomado fuerza desde el año 1998 aproximadamente, a través de la fiesta que los devotos organizan cada año en el mes de agosto.

Tabla 2. Devociones En La Parroquia Pacto
Barrio o Comunidad Año de fundación (F) o personería jurídica (PJ) Origen predominante de migrantes Devoción ofi cial (santo/a patrono/a) Devoción popular Otras imágenes **
Pacto (centro poblado) (PJ) 1936 Pichincha -Virgen del Rosario -Virgen del Quinche -San Francisco de Asís
Ingapi (PJ) 1941 Colombia -Jesús del Gran Poder -Virgen de la Paz No existe
Pacto Loma (PJ) 1962 Pichincha -Virgen del Pilar -Virgen del Quinche -Divino niño
Paraíso (PJ) 1955 Pichincha -Virgen del Quinche

-Virgen del Quinche

-Divino Niño

-Virgen de la Inmaculada
Saguangal (PJ) 1990

Azuay

Loja

No existe

-Virgen del Cisne

-Divino Niño

-Jesús del Gran Poder
La Delicia (PJ) 1965

Cotopaxi

Chimborazo

Imbabura

No existe -Virgen del Quinche -Divino niño
Paraguas

Pichincha

Chimborazo

Colombia

No existe -Divino Niño

-Sagrado Corazón de Jesús

-Virgen de las Nieves

-Virgen Dolorosa

Río Anope

Azuay

Loja

No existe -Virgen del Consuelo -Virgen del Cisne
La Unión Azuay No existe

-San Isidro

-Virgen del Quinche

No existe

Elaborado por la autora. (*) Consejo Provincial de Pichincha, 2002, (según datos de la Junta Parroquial). (**) La existencia de otras imágenes que no forman parte del sistema religioso oficia o popular, responde a una función estética. Son imágenes generalmente donadas por los devotos con el fin de “adornar” el templo.

En los barrios Paraíso y Saguangal, las devociones populares a la Virgen del Quinche y El Cisne están acompañadas por la devoción al Divino Niño, que se encuentra difundida en ambas parroquias sin distinción de las procedencias de los devotos.

La devoción a la Virgen del Quinche en Pacto y Nanegal

La devoción en la parroquia Nanegal

La imagen más antigua de la Virgen se encuentra en el poblado de Cartagena; ésta dataría de 1941. Su procedencia es desconocida, y su origen responde más bien a un relato mítico: la imagen de la Virgen habría sido hallada luego de que revelara su ubicación a un devoto a través de un sueño. Aquel devoto la habría recogido y llevado luego a la iglesia del poblado para rendirle culto16. Entre 1950 y el 2001, se introdujeron las imágenes de la Virgen de Quinche en los poblados de Nanegal (1950), Chacapata (1983) y Playa Rica (2001) (ver tabla 3).

Tabla 3. Imágenes De La Virgen Del Quinche En La Parroquia De Nanegal
Asentamiento Año de fundación (F) o personería jurídica (PJ) Imagen de la Virgen del Quinche Prácticas religiosas
Año de introducción al templo Imagen Origen artístico Origen mítico Ubicación en el templo
Nanegal (centro poblado) (PJ) 1881* 1950 aprox. Bulto (imagen antigua) Desconocido Encontrada en el ático de la casa parroquial luego de que revelara su ubicación a la devota Rosa Parra En la sacristía Exvotos traslados
2003 Bulto (imagen actual) Adquirida en Quito (taller San José) por la Asociación de priostes No existe Sobre una base de cemento empotrado en la pared al costado derecho de la puerta principal del templo. Fiesta novena procesión misa exvotos
Cartagena
1941 aprox. Bulto Encontrada luego de que revelara su ubicación a un devoto Sobre un pedestal de madera al costado derecho del Altar Mayor Misa exvotos
Cachapata (F) 1959(1) 1983 Bulto Adquirida en Quito por devota donante (Sra. Carmen) No existe Dentro de una urna de madera y vidrio situado al costado derecho del Altar Mayor Fiesta novena procesión misa exvotos
Playa Rica (F) 1978(1) 2001 Cuadro (fotografía) Adquirida en Quito por devotos donantes (Club deportivo “Unión familiar”) No existe En la pared al costado derecho del Altar Mayor Misa exvotos

Elaborado por la autora. (*) Consejo Provincial de Pichincha, Plan de Desarrollo de la Parroquia Nanegal, 2002. (1) Ramón, Galo, 2001

En Nanegal (cabecera parroquial), según la memoria oral, a inicios de 1980, el párroco propuso a los fieles “retomar” la celebración a la Virgen del Quinche, lo que indica que la devoción existía para antes de esa fecha, pero la imagen había “desaparecido” del templo y nadie la hallaba. Fue entonces cuando, a través de un sueño, la Virgen se reveló a la señora Rosa Parra y le dijo: Verás Rosita, tanto que me buscan y no me encuentran, yo estoy en el techo de la casa, ahí estoy botadita. Estoy quebrada un bracito también. Vayan y recójanme de ahí17.

Los fieles de Nanegal hallaron la imagen de la Virgen en el lugar y en las condiciones descritas por la señora Parra y la mandaron a retocar pues estaba llena de polvo, polilla y desmembraciones. Por más de veinte años permaneció esta imagen a la derecha de la entrada principal del templo de Nanegal, hasta que en el año 2003, los devotos adquirieron otra imagen en el Taller “San José” de Quito. La antigua imagen se mantuvo bajo la advocación de El Quinche pero fue dedicada a hacer “visitas” a los poblados aledaños y es hoy llamada la Virgen Peregrina. Es en torno a la nueva imagen (2003) que se realizan las prácticas religiosas como la fiesta y procesión el 21 de noviembre.

La devoción en la parroquia Pacto

En el caso de la parroquia Pacto, la imagen más antigua de la Virgen del Quinche data de la década de 1940, cuando un devoto de Pacto (centro poblado) donó la imagen de la Virgen para que sea venerada en el templo (ver tabla 4).

Cuentan los devotos que cuando Pacto era “pura montaña”, la iglesia era una casita “así no más” de madera y techo de paja cuya campana colgaba de un árbol. Allí se veneraba a la Virgen del Quinche en la imagen que habría donado un devoto del pueblo. Más tarde, en base a gestiones realizadas por el padre Bernabé de la orden de los capuchinos, las mingas y limosneos de los fieles, se logró recaudar el presupuesto necesario para levantar la actual iglesia entre 1960 y 1970 donde fue colocada la imagen de la Virgen del Quinche.

En 1983, un grupo de los nuevos colonos – y devotos de la Virgen – limosnaron una nueva imagen mandada a tallar en San Antonio de Ibarra, que es fiel copia de la imagen original que reposa en la Basílica de El Quinche. La llegada de la nueva imagen al templo de Pacto se celebró con una gran procesión desde el poblado de Gualea y contó con la bendición de Monseñor Yánez de Quito.

Sin embargo, a raíz de esta nueva adquisición, se dieron divergencias entre los promotores de la nueva imagen y aquellos que defendían a la imagen antigua. Estos últimos lograron que la nueva imagen fuera trasladada al poblado de Ingapi y que permaneciera allí cerca de tres años, pues no compartían la idea de que aquella se convierta en la nueva patrona de Pacto. Pero los promotores de la nueva imagen de la Virgen del Quinche fueron hasta Ingapi en romería para traerla de regreso a Pacto18.

Desde entonces, se produjo una división entre los fieles: aquellos que defendían a la imagen antigua se autodenominaron devotos de la “Virgen de los pobres”, mientras que los promotores de la nueva imagen fueron reconocidos como devotos de la “Virgen de los ricos”19. Los conflictos entre ambos grupos continuaron suscitándose hasta que en 1986 el Obispo de Santo Domingo de los Colorados, Emilio Estévez, dio una solución definitiva: al poblado de Ingapi se envió una imagen de la Virgen de la Paz; la antigua imagen de la Virgen del Quinche fue bautizada con el nombre de “Virgen del Rosario” y fue declarada patrona de la parroquia; mientras que la nueva imagen de la Virgen del Quinche retornó al interior del templo de Pacto y desde entonces recibe la fiesta en su honor cada 21 de noviembre.

Tabla 4. Imágenes De La Virgen Del Quinche En La Parroquia De Pacto
Asentamiento Año de fundación (F) o personería jurídica (PJ) Imagen de la Virgen del Quinche Prácticas religiosas
Año de introducción al templo Imagen Origen artístico Origen mítico Ubicación en el templo
Pacto (centro poblado) (PJ) 1936 1940 aprox. Bulto (imagen antigua del Quinche, actual imagen de la Virgen del Rosario) Donada por devoto No existe Dentro de una urna de vidrio, ubicada en el atrio del costado derecho de la puerta principal del templo. Fiesta novena procesión misa exvotos (Virgen del Rosario)
1983 Bulto (imagen actual) Limosnada por priostes (mandada a taller en San Antonio de Ibarra) No existe Dentro de una urna de madera y vidrio situada en la capilla del costado izquierdo del Altar Mayor Fiesta novena procesión misa exvotos
Paraíso (PJ) 1955 1960 aprox. Bulto Limosnada por priostes (mandada a taller en Quito No existe En peana de madera situada al costado izquierdo del Altar Mayor Misa
La Delicia (PJ) 1965 1986 aprox. Bulto Donada por el devoto José Erazo, oriundo de Tumbabiro, Imbabura No existe En estante de madera situado en la sacristía Misa y procesión a Pacto (centro poblado)
Pacto Loma (PJ) 1962 1993 aprox. Bulto Limosnada por devotos No existe Dentro de una urna de madera y vidrio situada al costado izquierdo del Altar Mayor Misa y procesión a Pacto (centro poblado)

Elaborado por la autora. (*) Consejo Provincial de Pichincha, Plan de Desarrollo de la Parroquia Pacto, 2002.

El origen de la fiesta de la Virgen del Quinche se remonta a finales del siglo XVII, cuando el Cabildo de Quito declaró a la Virgen del Quinche “Patrona Jurada de Quito” por haber protegido a esta ciudad de un terremoto. Igual reconocimiento y juramento le hizo el Cabildo Eclesiástico, estableciéndose el día de acción de gracias el 20 de junio de cada año. Esta fecha continuó respetándose obligatoriamente durante los siglos XVIII y XIX hasta que, en 1912, el Obispo González Suárez ordenó a los padres de El Quinche que,

“la novena se inicie el 12 de noviembre; se haga solo una misa cantada cada día; los sacerdotes extra diocesanos presentarán licencias y estarán solo hasta el 21; solo el día 21 habrá procesión; las misas empiezan desde las 5 am; las confesiones solo hasta las 8 pm” (Valencia, 1982: 510).

Bajo la administración del Cardenal Pablo Muñoz Vega, Arzobispo de Quito, en 1981 se declaró oficialmente al 21 de noviembre como el día nacional de acción de gracias a la Virgen del Quinche (Ibíd.: 526).

En Pacto y Nanegal, la fiesta de la Virgen del Quinche tiene su origen en 1983 y desde entonces se ha convertido en la celebración religiosa más importante de ambas cabeceras parroquiales pues está por sobre las celebraciones en torno a las imágenes patronales impuestas por la Iglesia: la Virgen del Rosario y la Divina Pastora, respectivamente.

La imagen milagrosa

Los devotos de Pacto y Nanegal coinciden en creer que la Virgen les concederá el milagro o favor a cambio del cumplimiento de sus promesas, estableciéndose así una relación contractual entre la imagen sagrada y el devoto a manera de un “pacto donde rige un intercambio ritual: el suplicante debe realizar su promesa a cambio de la realización del milagro” (Parker, 1999: 194). La solicitud de un milagro, nos dice Parker, debe hacerse “siguiendo los dictados tradicionales del ritual impetratorio: la promesa, la manda, el rezo, la bendición del amuleto, etc” (1993: 189).

Los favores recibidos son “pagados” por los devotos a través de exvotos, objetos de diverso tipo ofrecidos públicamente y “cuya donación había sido prometida anteriormente” (Rodríguez, 2003: 124):

“En otra ocasión Don Guevara se cortó el dedo y le quedó suelto. Ese rato se había ido a la iglesia, con el dedo colgando, y le había pedido a la Virgen que si le sana, le pasa una misa bien pomposa. Se fue al hospital, y le quedó el dedo como si nada. En ese tiempo nos dio como un millón de sucres, como decir ahora unos mil dólares. Nos dijo ‘tomen este millón y háganle una fiesta a la Virgen’. El mayor nunca cree en nada, nunca participaba en nada, ni en lo católico, en nada, pero cuando le pasó eso, ya sintió algo. Y le hicimos la fiesta a la Virgen con banda y todo y nos gastamos hasta el último centavito”20.

El exvoto es la expresión concreta de la promesa del devoto, quien cumplirá con lo prometido una vez recibido el favor o milagro. Al mismo tiempo, el exvoto recuerda “el poder y la eficacia de la imagen y las obras potentosas que realiza continuamente” (Zecchetto, 1999: 70). Gracias a los exvotos, la imagen milagrosa de la Virgen del Quinche se ve embellecida pues los fieles la enriquecen y adornan profusamente, dándole al mismo tiempo estatus y elevación (Ibíd.: 69-70) así lo confirman las expresiones de los devotos de la Virgen en Pacto y Nanegal:

“Se le da lo que le hace falta, por ejemplo una peluca, coronas, vestidos para verle más bonita. Se le puede hacer una ofrenda de flores, de velas, de cosas de comer, eso se le da en la iglesia. Se sabe que la imagen no va a comer, pero se hace la ofrenda por la devoción”21.

Algunas personas le ponen dinero, algunas personas le dan el manto cada año, una corona, cuando hay dinero, porque sale carita la fiesta22.

A veces le donan el manto, el velo, flores. Ahora le van a traer la tela de España para confeccionarle el manto y el velo, van a mandar de allá23.

Los actos de intercambio que se llevan a cabo entre la Virgen del Quinche y sus devotos serían equivalentes pues la primera “da” de acuerdo a lo que recibe. Sin embargo, las relaciones de reciprocidad instauradas a través del intercambio también implicarían relaciones de dominación ya que además de ser una cuestión de fe, la devoción es una cuestión económica: la Virgen “devuelve” la devoción a través de préstamos y bienes, pero al mismo tiempo, “obliga a devolverlos con interés” (Georgis, s/f).

Es entonces cuando entra en juego la calidad del bien ofrecido, la misma que estaría en relación directa con la posición económica y la jerarquía del devoto, por lo que, en realidad la reciprocidad es asimétrica pues legitima las desigualdades sociales por un lado y por otro, pone de manifiesto el poder de la Virgen sobre los devotos. La devoción no admite “incumplimientos” por parte del ser sagrado, éstos son atribuidos a una falla del devoto pues la Virgen “siempre cumple”. Sin embargo, los incumplimientos de las promesas de los devotos sí son castigados por la Virgen.

De El Quinche al Noroccidente: una interpretación de la difusión religiosa

Las fuentes documentales señalan que durante la Colonia y la época Republicana, la imagen de la Virgen del Quinche era constantemente trasladada desde su morada hacia varias localidades de las provincias de Pichincha e Imbabura para el alivio de los males, especialmente de las pestes. Sin embargo, el proyecto de “nacionalización” de esta devoción se concretó a finales del siglo XIX, cuando el 5 de enero de 1886, el cantón Quito fue consagrado a la advocación de El Quinche (Valencia, 1982). La difusión de la devoción se apoyó en la Sociedad de los “Cargueros de la Virgen del Quinche”, que tenía núcleos en varias poblaciones de la provincia de Pichincha24 e Imbabura. Transformada en “Sociedad Obrera Nuestra Señora del Quinche”, ésta fue una de las primeras entidades jurídicas bendecidas por el Excelentísimo Señor Arzobispo Doctor Don Carlos María de la Torre cuyo fin era el de fomentar la devoción a la Santísima Virgen del Quinche.

La “Coronación” de la imagen, evento que ocurrió el 20 de junio de 1943 permitió que la devoción mariana de El Quinche se extendiera a nivel nacional oficialmente. Convertida ya en la “Reina de los ecuatorianos”, su objetivo era el de “defender nuestra nacionalidad”, “guardar nuestras fronteras”, y “despertar en el corazón de gobernantes y gobernados el verdadero amor a la patria”25.

La imagen se convirtió además en “Patrona” y “Fundadora” de varias instituciones, poblados y parroquias como la de Pifo, consagrada en 1954 a la Virgen del Quinche por los capuchinos (Ibíd.: 521), quienes, en esa misma época, habían incursionado ya en el noroccidente de Pichincha. Dos décadas más tarde, el 14 de septiembre de 1979, la imagen de la Virgen del Quinche fue proclamada “Patrona de la Provincia de Pichincha” (Ibíd.:508-526).

Fue este “ideal nacional mariano” el que viajó con los colonos hacia Pacto y Nanegal a través de las rutas migratorias, donde hoy existen “rastros” de la difusión religiosa. En la antigua ruta de acceso al noroccidente Quito-Nono-Nanegal existe un altar dedicado a la Virgen del Quinche conocida como “Virgen de los viajeros”. En la ruta más actual, la carretera Quito-Calacalí-La Independencia, existían al menos tres altares dedicados a la Virgen del Quinche: la “Capilla Virgen del Quinche de la Cruz”, situada en el km 20 vía a Calacalí, una urna situada en el km 34 vía a Nanegalito que según testimonios fue levantada por los trabajadores del carretero para su protección, y la Urna “Patrona de las Orquídeas”, situada en el camino a Nanegal.

No hemos podido datar el origen de la devoción a la Virgen del Quinche en las parroquias de Pacto y Nanegal; sin embargo, creemos que ésta llegó a la zona con los primeros colonos a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX; se vigorizó a partir de 1950 cuando, en el auge de la colonización, los devotos trajeron consigo las imágenes de la Virgen para ser veneradas en los precarios templos; y se afianzó en la década de los 80, cuando se instaura, en ambas parroquias, la fiesta de 21 de noviembre en su honor.

La devoción a la Virgen del Quinche se convirtió en la respuesta concreta a la búsqueda de continuidad de las creencias y devociones, pues el proceso migratorio no implicó solamente el traslado físico de los colonos. La imagen es sometida a diferentes interpretaciones ya que es “vivenciada en ritos y costumbres particulares donde se interpreta el mensaje cristiano añadiéndoles ‘excedentes’ y significaciones nuevas” (Parker, 1993: 83) La devoción tendrían que ver con la lucha por el trabajo, la tierra y el reconocimiento social; es decir que se manifiesta como la respuesta al esfuerzo que implicó la colonización.

El éxito de la colonización atribuido a la intervención de la Virgen del Quinche, se deriva de su imaginario como “protectora de los viajeros”, la Virgen es la protectora del que se va, pero ella misma es la “Virgen viajera”. Los relatos que remontan a 1940, indican que la mayoría de los colonos llegaron a la zona a pie, utilizando los antiguos caminos llenos de culuncos26. En algunos tramos, el camino se volvía tan estrecho, que los viajeros debían prevenir su presencia con la ayuda de un cacho de res que servía de corneta, pues si dos viajeros se encontraban frente a frente, el paso de cualquiera de los dos podía resultar una tarea muy complicada.

La comercialización de la panela era realizada principalmente por los arrieros de Cotocollao, Nono y Nayón27; pero en algunos casos, eran los propios productores quienes transportaban el producto. Hasta 1970 aproximadamente, el noroccidente vivió el “auge del aguardiente”, cuyo transporte y comercialización eran considerados como contrabando. Los contrabandistas llegaban principalmente de Calacalí, pero muchos de los colonos que querían “sacar” más producto, debían salir con la mercadería a través de los caminos viejos y conocer de memoria los senderos y atajos para no ser vistos por los guardas - empleados del estanco - que no faltaban28. Las cargas variaban de los 50 hasta los 100 litros. El viaje duraba tres días y la primera parada se hacía en Nono. Muchas veces, los arrieros carecían de provisiones para su alimentación y se veían en la necesidad de comer las cáscaras de platano y otras frutas que se encontraban fermentadas en el camino. El aguardiente se llevaba hasta San Blas - en Quito -, sitio hasta hoy conocido por la venta de este producto.

En tiempos de calamidades públicas y enfermedades, especialmente de las pestes, la Virgen del Quinche ha sido la protectora de sus devotos, ha sido “consuelo y refugio”, la “Madre que los ha defendido de las iras de su Hijo Santísimo cada vez que las fuerzas de la Naturaleza se han desatado contra ellos”29. La peste del paludismo llegó al noroccidente hacia 1920. En Pacto, por ejemplo, los colonos tuvieron que evacuar el centro poblado e instalarse en las lomas aledañas, dando origen a los barrios Pactoloma, Ingapi, Buenos Aires, Paraíso30. Durante algunos años Pacto quedó prácticamente deshabitado; hasta que a fines de 1930, una comisión encabezada por el teniente político se trasladó a Quito para conseguir insecticidas. Pero no fue sino a la Virgen del Quinche a la que los colonos atribuyeron la eliminación de la peste y otras enfermedades tropicales.

Así pues, las condiciones socioeconómicas hacen pensar en la vida cotidiana como inestable, donde el „inmediatismo“, el „vivir al día“, convierte a la devoción a la Virgen del Quinche en una verdadera „estrategia simbólica de supervivencia“ (Parker,1993:132). Como señala Ungerleider (s/f), la desterritorialización “representa una ruptura con la vivencia que proporcionan las tradiciones de sus fiestas patronales y devociones populares en su pueblo de origen”. Los colonos buscaron entonces la respuesta a sus necesidades espirituales en una imagen que llenara el “vacío devocional”.

Los devotos-colonos encuentran en la Virgen del Quinche el soporte para una mejor calidad de vida: el sufrimiento por la obtención de tierra, salud y trabajo. La reinterpretación del sentidos que adquiere la imagen mariana para los devotos depende de un imaginario colectivo que articula significados más o menos homogéneos atribuidos a la Virgen del Quinche como protectora de las enfermedades, protectora de los viajeros o como “civilizadora” pues al ser Pacto y Nanegal localidades fronterizas, los constantes cambios en la demografía de la zona ha llevado a los colonos a una representación mental del paisaje bajo los ideales de progreso y modernidad.

Si la devoción a la Virgen de El Quinche se relaciona con la resolución simbólica de problemas cotidianos, podríamos decir que la interpretación que se hace de la imagen, no es un hecho individual absoluto: la mentalidad colectiva pesa sobre el inconsciente individual. Según esto, el icono de la Virgen de El Quinche ejerce un poder sobre los devotos al comunicar un conjunto de valores, ideas y emociones. Pero además, la religiosidad permite la construcción y la reconstrucción de la historia local, una historia de sacrificios, de dolor por la mudanza y de una especie de “sacralización de la identidad local”.

MAPA 1. DISTRITO METROPOLITANO DE QUITO. :: TOMADO DE CONSEJO PROVINCIAL DE PICHINCHA, PLAN DE DESARROLLO PARTICIPATIVO, 2002.

Notas:

  1. La presencia inca podría evidenciarse en el hallazgo de los pucarás de Palmitopamba, Chacapata, Portalaza y Chaupi Corazón y de dos posibles pucarás cerca de la población de Calacalí; y en la toponimia de los sitios (Ingachaca, Tulipe, Ingapi e Ingahuicu) y ríos (Inga e Ingapirca) (Lippi, 1998: 329).
  2. Entre los productos yumbos más apreciados estaban: el algodón, la sal, el ají, maní, maíz, yuca, coca, palmitos, guayabas, plátanos, madera de cedro, entre otros (Salomon, 1980).
  3. “The push-pull theory” o “Teoría de la atracción - repulsión” es un término acuñado en la bibliografía anglosajona para describir a la migración del campo a la ciudad como desplazamientos motivados por factores de rechazo en el medio rural y, como contrapartida, de atracción en el urbano.
  4. La “Zona de colonización estatal” incluye las actuales poblaciones de San Miguel de los Bancos, Andoas, Pedro Vicente Maldonado, Diez de Agosto, Santa Marianita y Puerto Quito.
  5. La “Zona de haciendas” incluye los asentamientos históricos como Pacto, Nanegal, Gualea, Mindo y Nono.
  6. Entrevista realizada a Adán Ortiz (n. 1927), morador de Nanegal e historiador local, el 22 de noviembre del 2003.
  7. Desde 1985, el territorio capuchino del noroccidente de Pichincha dependió de la Diócesis de Santo Domingo de los Colorados; y, diez años más tarde, esto es en 1995, su jurisdicción se limitó definitivamente a la atención de las cuatro parroquias noroccidentales del cantón Quito: Pacto, Nanegal, Gualea y Nanegalito.
  8. “Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia”, Papa Pablo, Roma, 4 de diciembre de 1963. Tomado de: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html
  9. La representación de la Divina Pastora se remonta al siglo XVIII, cuando ocurrió la visión del padre capuchino Isidoro de Sevilla. En la iconografía quiteña, Manuel Samaniego fue el especialista en la representación de la Divina Pastora: la Virgen aparece sedente rodeada de las ovejas, o de pie en actitud de defender el rebaño o a la oveja amenazada para la voracidad del lobo (Vargas, 1964: 66-67). La imagen de la Divina Pastora de Nanegal se ajusta a la primera representación iconográfica.
  10. Los poblados jóvenes como La Delicia y La Floresta fueron creados por el traslado de la población de segunda generación desde la cabecera parroquial, a la que reconocen como el lugar de origen.
  11. Entrevista realizada al Sr.Vicente Postillo el 26 de julio de 2003.
  12. Albertina Recalde, Rosa Vázquez, María Castro y Rosario Vaca, conversación informal realizada el 26 de Julio de 2003.
  13. Los devotos afirman no conocer la advocación de la imagen de la Virgen o le atribuyen la advocación de su preferencia.
  14. Los datos recopilados por el Consejo Provincial de Pichincha señalan que La Floresta tiene 150 habitantes y La Delicia 18; mientras que los datos proporcionados por la comunidad indican que La Floresta tiene una población de 30 familias y en la Delicia existen 20 familias.
  15. La construcción de las iglesias es posterior a la fundación de los poblados. En el caso de La Floresta, el material para la construcción fue donado por los capuchinos y el trabajo de levantamiento de la iglesia fue hecho por la comunidad. De La Delicia se conoce que la iglesia fue construida en el 2001.
  16. Actualmente, la imagen de la Virgen del Quinche, como todas las imágenes del poblado, se encuentran en la iglesia nueva, construida en 1993. La antigua iglesia sirve hoy como casa comunal.
  17. Entrevista realizada a Martha Reyes (50 años), priosta de Nanegal, el 22 de noviembre del 2003.
  18. Entrevistas realizadas a Ruperto Gallegos y Mélida de Gallegos (70 años), priostes de Pacto, el 2 de agosto del 2003 y a Mariana Velásquez (62 años), moradora de Pacto y devota de la Virgen del Quinche, el 25 de mayo del 2005.
  19. Entrevista realizada al Padre Luis Saraguenta, Decano de la Zona Pastoral Noroccidental y Párroco de Nanegal el 22 de noviembre del 2003.
  20. Testimonio de Vicente Portillo, morador de La Florida, parroquia Nanega
  21. Testimonio de Martha Reyes, moradora de Nanegal
  22. Testimonio de Rosa Miño, moradora de Nanegal
  23. Testimonio de Ruperto Gallegos y Mélida de Gallegos, moradores de Pacto
  24. Para 1938, tenía subcentros en: Sangolquí, Alangasí, Tumbaco, Guayllabamba, Cayambe, González Suárez, Tocachi, Perucho, San José de Minas, Chillogallo, Saquisilí, Mulaló y la Magdalena, localidades que la imagen de la Virgen del Quinche visitaba periódicamente) “El Obrero de la Santísima Virgen del Quinche, Año I, No.1, Quito, noviembre de 1938, pg. 2).
  25. “El Obrero de la Santísima Virgen del Quinche”, Año II, No. 11, Quito, Septiembre de 1943.
  26. Estos caminos fueron probablemente abiertos por los yumbos en época de los españoles. Se trataba de caminos rectos, construidos y excavados en las laderas (Lippi, 1998:186).
  27. En muchos casos, los arrieros se convirtieron luego en colonos. Como cuenta doña Rosa Grijlva: “A Gualea entraban los arrieros a comprar panela, y el marido de mi abuelita había sido uno de los primeros que han entrado para acá y le ha gustado esta zona. Han vendido lo que tenían en Cotocollao y han venido a comprar acá una extensión grande”.
  28. Entrevistas a Marco de la Torre (33 años) y Jaime N. (85 años), 26 de julio del 2003.
  29. “El Obrero de la Santísima Virgen del Quinche”, Año II, No. 11, Quito, Septiembre de 1943, p. 1
  30. Don Ilmar Erazo recuerda que “esa enfermedad se dio en el lugar donde se asienta la cabecera parroquial porque es una gran hondonada pantanosa, donde los aguaceros eran más torrenciales que en las partes altas. Esto pasó por 1914 o 1915 cuando la gente decidió irse a vivir en las lomas, razón por la cual Pacto quedó abandonado por una época (Espinosa, 2004).

Bibliografía

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Lippi, Ronald D. 1998, Una exploración arqueológica del Pichincha Occidental, Quito, Museo Jacinto Jijón y Caamaño, H. Consejo Provincial.

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Parker, Cristián. 1993, Otra lógica en América Latina, Fondo de Cultura Económica, Chile.

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Salomon, Frank. 1980, Los Señores Étnicos de Quito en la Época de los Incas, IOA, Otavalo.

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Zecchetto, Victorino. 1999, Imágenes en acción: el uso de las imágenes religiosas en la religiosidad popular latinoamericana, Coedición Abya-Yala, Instituto Superior de Comunicación Social Don Bosco, Quito.

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Mise à jour le Vendredi, 24 Décembre 2010 03:31
 

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